La culminación de un proyecto (de nuevo).
![]() |
| Rodri levanta el trofeo de la Copa del Mundo rodeado por sus compañeros. |
Todavía recuerdo cuando mis amigos se reían de mí en el instituto cuando les decía que algún día España sería campeona del Mundo. De hecho afirmaba que por lo menos dos veces lo lograría, aunque a estas alturas de mi vida tengo la esperanza de haberme quedado corto con la predicción. Solo el tiempo dirá. Lo que sí es cierto, es que mi desmedido optimismo tenía razones de ser: una liga potente, clubes ganadores en Europa con muchos españoles en sus filas, y sobre todo generaciones de jugadores de categorías inferiores que no se cansaban de ganar títulos continentales con la selección. En algún momento, eso debía tener impacto en la absoluta. Quizá la cuestión era creérselo para aspirar a una gloria que siempre moría como máximo en cuartos de final.
Éramos buenos, pero no los mejores. O quizá sí lo suficientemente para lograrlo, aunque sin la fe que alemanes, brasileños, argentinos o italianos usaban para aplastarnos apenas nos ilusionábamos. Algo había que hacer, y se comenzó con el gusto. El paladar futbolístico del hincha español cambió con la irrupción de La Quinta del Buitre a mediados de los 1980s, que seguido por el Barça de Cruyff asentó que se podía jugar, competir y ganar con un trato distinto del balón, con una táctica diferente a la improvisación y la fuerza. Hasta que Luis Aragonés usó correctamente unas herramientas que estaban ahí, aparcando para siempre la anacrónica Furia.
Hace dos décadas Francia nos daba una lección de humildad eliminándonos en octavos de final del Mundial de Alemania en 2006. No mucho después, una derrota 3-2 en Irlanda del Norte, al inicio de la fase de clasificación a la Eurocopa, supuso un terremoto en el fútbol español que conllevó la salida del equipo nacional de varios jugadores. El 'Sabio de Hortaleza' lidió con la presión de la prensa y de buena parte de la hinchada, pero con perdón, ese hombre tenía muchos huevos. Eso, además de una idea que ha significado la refundación del fútbol español en torno al pase, el esférico y los futbolistas de buen pie, un sello que nos identifica también en el femenino, como cuenta mi compañero Carlos en su texto de agradecimiento.
Desde entonces se han replicado los éxitos de las categorías inferiores en la selección absoluta. Si bien los y las más jóvenes no se han cansado de ganar, en los mayores esto es algo mucho más difícil de replicar. Con todo, España nunca abandonó su esencia pese a los malos años posteriores a la primera época dorada. Faltó quizá alguna alternativa, algún jugador más especial, un poco más de fortuna, o quizá nos faltó la inteligencia y el poso para superar a nuestro rivales, que por supuesto tenían el mérito incuestionable de derrotarnos. Ya en la Euro 2020 (disputada un año después por la pandemia de la COVID19), comenzaron los brotes verdes. En el Mundial 2022 tuvimos un muy buen inicio, yendo de más a menos, hasta despedirnos ante Marruecos presos de nuestra propia impotencia. También, por cabezonería de Luis Enrique, al que apreciamos y respetamos, pero que seguro que ha reflexionado acerca de aquello. Suyo es también parte del éxito actual.
La llegada de Luis de la Fuente, un desconocido técnico de la Federación, hizo que todos nos mostrásemos recelosos de inicio. ¿Quién era ese hombre sin apenas experiencia? ¿Otro experimento como el de Iñaki Sáez? Nada más aterrizar ganó la Nations League, un título menor que nos quitaba el mal sabor de boca de toda una década de decepciones. Al año siguiente los más optimistas veíamos a España alcanzando los cuartos de final de la Eurocopa, quizá semifinales. Nada de eso. Se ganó el torneo venciendo todos los encuentros, incluyendo los triunfos ante Alemania, Italia, Francia e Inglaterra, todos los campeones del mundo europeos. Y aunque el 2025 caímos en la final de una nueva Nations League ante una gran Portugal, la hoja de ruta permaneció inalterable. Continuó una racha que se extiende ya a 38 encuentros seguidos sin perder (la última vez fue un amistoso en marzo de 2024 ante Colombia), culminada por ahora con un segundo Mundial, en esta ocasión ante una Argentina que defendía con Leo Messi la corona obtenida en Qatar 2022 (resumen extenso aquí).
Sinceramente muy poco más puede pedir el hincha de una selección, más allá de las preferencias en el juego o determinados futbolistas de cada aficionado. El dominio, las victorias, los días inolvidables ante otros gigantes del fútbol mundial, el modo de hacerlo, una racha inacabable, estrellas en ciernes... todo ello se acabará algún día, como finalizó el ciclo de los Iniesta, Casillas, Villa, Ramos, Fernando Torres, etcétera. Los que nos enseñaron a ganar y a disfrutar. Hagamos esto último mientras sea posible.

Comentarios